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Compras públicas: el día después es sustentable
17/07/2020

En el contexto actual de pandemia, incertidumbre, dificultades sociales y económicas, es imprescindible tomarnos un minuto para observar. ¿Qué prioridades se han puesto de manifiesto? ¿Qué nuevas prácticas se han instalado? ¿Qué organizaciones o sectores están ofreciendo soluciones eficaces, rápidas e innovadoras? ¿Qué hacen diferente? ¿Por qué lo hacen?

Es fácil advertir, que cada vez más organizaciones, ciudadanos, empresas, directivos y funcionarios de gobierno de distintos países están trabajando para una salida “verde” y socialmente responsable de esta crisis global. No se trata ya de una mirada a mediano o largo plazo, se trata de medidas concretas y urgentes, que en muchos casos requieren aprender nuevas habilidades y conocimientos.

La tan mencionada: “nueva normalidad”, se avecina y plantea un escenario en el cual el desarrollo sustentable como modelo de crecimiento, no es ya sólo una alternativa, sino un proceso inevitable y necesario para hacer posible un futuro común.

Estamos frente a un punto de inflexión; una oportunidad única para rediseñar estrategias que apunten al desarrollo innovador y sustentable de las comunidades y de pensar para ellas modelos de crecimiento económico que contemplen el bienestar y la salud de su población, la reducción de impactos ambientales, el trabajo decente, la promoción de mipymes y prácticas inclusivas, marcando de este modo, un verdadero cambio de rumbo.

Como es sabido ya, la importancia del poder de compra de los Estados en la economía actual[1] y en particular en el contexto de crisis global, somete a sus Sistemas de Compras Públicas a duras presiones y a requerimientos más exigentes en materia de transparencia y eficacia; pero al mismo tiempo y quizás en muchos casos por esa misma razón, en el momento más necesario no suele aprovecharse su potencial para promover objetivos de políticas públicas de manera transversal y coherente, ni su capacidad de impactar positivamente y de  manera directa en sus cadenas de suministro.[2]

Hoy más que nunca resulta claro que, los Sistemas de Compras Públicas tienen la responsabilidad de invertir correctamente para poder brindar mejores servicios a más personas. Sin embargo, muchas veces no pareciera tan evidente una realidad igualmente ostensible:  no habrá inversiones correctas, si no se evalúan además del precio, los beneficios e impactos ambientales, sociales y económicos que las mismas acarrean y si estos no son congruentes con los objetivos que cada gobierno se ha comprometido a alcanzar.

La contratación pública sustentable (CPS) puede actuar como catalizadora de cientos de acciones que ya se están implementando y de otras que parecen imposibles, contribuyendo a la aceleración de un nuevo modelo de desarrollo de las comunidades.[3]

Un gobierno que decide implementar CPS es capaz de administrar de manera más eficiente los recursos escasos, obtener mejores bienes y servicios por el dinero invertido, promover nuevas fuentes de trabajos registrados, apoyar de manera concreta y directa nuevas oportunidades y herramientas para las mipymes, hacer posible la participación de más mujeres en el mercado, contar con soluciones innovadoras locales, fomentar el crecimiento de energías limpias y el uso racional de recursos naturales, entre tantas otras posibilidades.

En suma, es capaz de generar un sin fin de impactos económicos, ambientales y sociales positivos de manera sistémica e integral. O dicho de otro modo, de hacer posible un sistema de compras inteligente para una administración innovadora, responsable y más eficiente.

¿Cómo hacerlo? La pregunta clave, que no siempre recibe la respuesta esperada.

El desarrollo sustentable no debe ser sólo concientización, tampoco un conjunto de slogans que persigan meros objetivos reputacionales; esencialmente debe ser acción. Y para “hacer”, es importante tener en claro que cada comunidad, cada región, cada Estado y cada Sistema tienen sus particularidades, sus prioridades, sus objetivos e incluso sus urgencias y todas ellas deben ser minuciosamente relevadas y consideradas.

Mejorar capacidades y competencias de compradores y tomadores de decisión, desarrollar, y aplicar herramientas de evaluación, metodologías de análisis y seguimiento de la eficacia de la CPS, son algunas de las acciones a implementar para producir una transformación duradera.

Resulta de claridad meridiana entonces, que no alcanza con incorporar una selecta lista de criterios de sustentabilidad, o sumar meticulosas especificaciones técnicas a extensos catálogos; sino que es necesario gestionar un cambio integral e impulsar una evolución de los Sistemas de Compras Públicas.

Este cambio debe ocurrir sin menoscabar objetivos y principios primarios de la contratación pública[4] y para ello, es indispensable la conversación con las partes interesadas sobre barreras, amenazas, posibilidades y expectativas.

Relevar y articular toda esta información y elaborar un plan estratégico que refleje los intereses de la comunidad y muestre la correspondencia entre el proyecto y otros objetivos de políticas públicas, es el primer paso. Pero tan importante como un plan para la acción, es contar con una metodología que establezca reglas claras para su ejecución y mecanismos para el control de la gestión y la evaluación de avances y resultados.

La utilización de parámetros y estándares de gestión de proyectos permite avanzar en este sentido brindando mayores certezas y generando compromisos concretos. En este punto se hace necesario definir algunos términos[5]:

Proyecto: Es un conjunto de actividades coordinadas y relacionadas entre sí que buscan cumplir un objetivo específico (resultado, producto o servicio) dentro de un tiempo, con un costo y un alcance definidos.

Gestión de proyectos: Refiere al uso de una combinación de herramientas y técnicas derivadas de buenas prácticas y estándares internacionales para asegurar el logro de los objetivos específicos (resultado, producto o servicio) del proyecto dentro del tiempo (cronograma), el costo (presupuesto), el alcance y la calidad planificados[6].

Implementar CPS bajo la metodología de Gestión de Proyectos permite afrontar mejor dificultades y riesgos, contribuye a identificar oportunidades, facilita la coordinación entre las partes, fortalece sinergias y logra mejores resultados en menor tiempo. El conocimiento de la gestión realizada y las metas planificadas brinda previsibilidad y confianza, al tiempo que permiten la continua retroalimentación.

No todos los modelos son replicables, cada comunidad es un desafío, cada desafío una oportunidad, de ahí la importancia de diseñar un camino propio, por supuesto nutrido de otras experiencias y colaborativo, pero reflejo de la realidad y expectativas locales, con herramientas, metas y plazos claros y ordenados, 

Desaprovechar el potencial de los Sistemas de Compras Públicas como herramienta capaz de apalancar transformaciones, es resignar el instrumento que, profesionalizado y enfocado en objetivos de gestión por sobre los de regateo, permite a los gobiernos obtener mayor valor por el dinero invertido en cada transacción. 

El día después es sustentable. La pregunta ahora es ¿quienes tomarán el desafío de hacerlo real?

 

[1] Impacto y beneficios de las reformas en los sistemas de contratación pública en América Latina y el Caribe. RICG 2013

[2] Reflexiones sobre la función estratégica de la contratación pública en el contexto de la crisis sanitaria COVID-19. José MG Feliu.

http://www.obcp.es/opiniones/reflexiones-sobre-la-funcion-estrategica-de-la-contratacion-publica-en-el-contexto-de-la

[3] Green Public Procurement Strategies for Environmental Sustainability. Strategic Implementation of. Green Public  Procurement in the City of Buenos Aires. Leslie Harper - Daniel Sanchez. Pág. 110. IGI Global.2019

[4] OCDE Recomendación del Consejo sobre contratación pública

https://www.oecd.org/gov/ethics/OCDE-Recomendacion-sobre-Contratacion-Publica-ES.pdf

[5] MONDELO, Ernesto; SILES, Rodolfo. “Guía Metodológica PM4R Certificación”. BID -INDES. 5° Ed. Marzo 2019. pág. 13. Recuperado en:   https://connectamericas.com/sites/default/files/articles_files/PM4RGu%C3%ADaDeAprendizajeES2019.pdf

[6] La Gestión de Proyectos para Desarrollo (PM4R) y su versión Agile, propiciada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), puede ser un camino un camino a seguir

Autor

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Juan Martin Atencio

Abogado, Docente Universitario, Ex – Subsecretario de Contrataciones y Gestión de Bienes de la Provincia de Santa Fe

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Marisa Siboldi

Abogada.

Consultora  en Desarrollo Sustentable. 

Ex-Titular de CPS en el Gob. de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.