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Compras públicas sostenibles en el sector de la salud

"El objetivo final del sector sanitario  es preservar la salud de las personas; pero, paradógicamente como en cualquier actividad productiva, los laboratorios y los hospitales causan un gran impacto ambiental y de salud, ya que al igual que otras actividades humanas, producen residuos, vertidos y emisiones que provocan efectos indeseables para la salud humana".

19/10/2020

 

 

 

 

 

Actualmente, vivimos en una sociedad donde el alto consumo de recursos y la producción de residuos de distinta naturaleza provocan grandes impactos ambientales, que también repercuten sobre nuestra salud.

El objetivo final del sector sanitario  es preservar la salud de las personas; pero, paradógicamente como en cualquier actividad productiva, los laboratorios y los hospitales causan un gran impacto ambiental y de salud, ya que al igual que otras actividades humanas, producen residuos, vertidos y emisiones que provocan efectos indeseables para la salud humana.

Por un lado, como señala el documento de la ONU, Strategic Approach to International Chemicals Management (SAICM) el sector de la salud es uno de los principales consumidores de sustancias químicas, incluidas aquellas que tienen serios efectos, ampliamente documentados, en la salud y el ambiente. Nada más acertado que la sabiduría popular los cataloga con el refrán «peor el remedio que la enfermedad».

Y por otro lado,  si el sector sanitario fuese un país, seria el quinto emisor de gases efecto invernadero (GEI). Más del 70% de las emisiones del sector de la salud provienen principalmente de su cadena de suministro: la producción, el transporte, la disposición de bienes y servicios que consume el sector. Eso indica el nuevo reporte del 2019 titulado Huella climática del sector de la salud. Cómo contribuye el sector de la salud a la crisis climática global: oportunidades para la acción, de Salud sin Daño, en colaboración con Arup.[2] Se estima que en los países desarrollados el sector de la salud es responsable de entre 5% y 15% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), mientras que en los países de ingresos medios y bajos las emisiones del sector representan entre un 3% y un 5% de las emisiones de GEI de su país. Sobre la base de dichas proporciones se estima que el sector de la salud de la Argentina emitió en el año 2011 entre 11.186.190 - 18.643.650 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2eq). Pese a que estos valores son estimaciones con un gran margen de incertidumbre, permiten poner de manifiesto la relevancia que tiene el sector en términos de emisiones[3]. Por ello se dice que “El cambio climático es un problema de salud pública”, por lo cual los hospitales y laboratorios también deben luchar como entiende el Objetivo de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas Nº 13 contra el cambio climático. Y conforme a los resultados de la Cumbre del Clima en París –COP 21–«el sector sanitario debe mejorar sus emisiones y contribuir al cumplimiento del acuerdo».

Además de contribuir con el mencionado ODS 13, las compras publicas sostenibles en el sector sanitario contribuye con los siguientes ODS:

  • ODS 3: Salud y bienestar
  • ODS 5: Igualdad de género
  • ODS 6: Agua limpia y saneamiento
  • ODS 7: Energía asequible y no contaminante
  • ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico
  • ODS 10:  
  • ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles
  • ODS 12: Consumo y producción responsable
  • ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas
  • ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos

Por lo tanto, hay que buscar la manera de minimizar los impactos producidos y hacer un uso más eficiente de los recursos. También es importante la búsqueda de alternativas para evitar sustancias y componentes tóxicas de uso cotidiano en un centro sanitario.

Para mitigar estos impactos, se creó una agenda global que tiene como objetivo fomentar a los hospitales y laboratorios para que se conviertan en instituciones sostenibles a travez de la cadenas de suministro. El proyecto «Compras sostenibles en salud»[4] (SHiPP, por sus siglas en inglés) es una iniciativa desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en colaboración con Salud sin Daño[5] (HCWH, por sus siglas en inglés) y financiada por la Agencia Sueca de Desarrollo Internacional, cuyo objetivo es reducir el daño a las personas y el ambiente causado por la fabricación, el uso y la eliminación de productos utilizados en la atención de la salud y en la implementación de programas sanitarios.

SHiPP es un proyecto de cuatro años destinado a promover las compras sostenibles en el sector de la salud, en las agencias de las Naciones Unidas y en países clave del proyecto a través de la reducción de la toxicidad de productos químicos y materiales utilizados en productos de salud, la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) en la cadena de suministro y la conservación de los recursos naturales. La implementación del programa comenzó en enero de 2018.

El proyecto apunta a trabajar en un grupo de países de ingresos bajos y medios para desarrollar y poner a prueba un conjunto de prácticas y políticas sostenibles de compras del sector salud en sintonía con la iniciativa de «Compras sustentables en el sector salud (SPHS)», que busca reducir el impacto en el ambiente del sector salud a nivel global a través de las agencias de la ONU y otras organizaciones internacionales, agencias multilaterales y donantes bilaterales. Los países incluidos en el proyecto son Moldavia, Ucrania, Tanzania, Vietnam y Zambia. El trabajo en estos países, junto con componentes regionales en América Latina y el Sudeste Asiático, permitirá replicar el éxito en los países vecinos en una fase futura del proyecto.

En América Latina, el proyecto comenzó en Chile, Colombia y Costa Rica en 2018, y en 2019 se empezó a implementar también en Brasil y en Argentina, con el objetivo de gradualmente ampliar los resultados a toda la región en la que Salud sin Daño posee miembros de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables.

El proyecto también funcionará en economías de rápido crecimiento, como China, India y Sudáfrica, cuyos sectores de salud presentan una oportunidad significativa para impactar la cadena de suministro global.

Los Objetivos clave de SHiPP son:

1.Desarrollar criterios y estándares universalmente aplicables y sostenibles para la fabricación, distribución y eliminación de los productos adquiridos por el sector de la salud.

2.Fortalecer la capacidad para la implementación de prácticas de compras sostenibles en el sector de la salud en los países priorizados en el proyecto.

3.Fortalecer la capacidad para la producción, el suministro y la eliminación sostenibles de productos para el cuidado de la salud en al menos diez países del proyecto.

4.Fortalecer la capacitación e implementación de sistemas de monitoreo y evaluación que ayuden a promover la rendición de cuentas y transparencia en compras sostenibles en el sector de la salud.

Para lograr estos objetivos, se toman como referencia experiencias similares en Europa, Estados Unidos y otros países en los que se implementa el proyecto, en donde los miembros de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables[6] ya poseen experiencia en la implementación de criterios de compras sostenibles -uno de los 10 objetivos a los que suscriben al adoptar la Agenda Global para Hospitales Verdes y Saludables-. La Red Global de Hospitales Verdes y Saludables es un vehículo clave para involucrar al sector de la salud en todo el mundo en compras sostenibles a través del proyecto SHiPP.

En última instancia, su principal objetivo es lograr el aumento de la demanda de productos sostenibles y llevar a la cadena de suministros global hacia una mayor sostenibilidad ambiental, lo que permitirá mejorar el acceso y los indicadores en salud a nivel global.

En Argentina en abril de 2019 se lanzó el Proyecto de compras sostenibles en Salud de PNUD. Actualmente ya muchos hospitales y centros de salud argentinos forman parte de la Red Global de Hospitales Verdes y Saludables y muchos de ellos han incorporado normas de compras verdes como el Hospital Dr. Roque Saez Peña (Rosario, Santa Fe), el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), el Hospital Zonal General de Agudos Dr. Enrique F. Erill (Escobar, Buenos Aires), el Hospital Regional de Ushuaia y el Hospital Italiano La Plata.

Finalmente, en el marco del proyecto SHiPP, este año PNUD y Salud sin Daño presentaron una Guía para la adquisición sostenible de productos sanitarios[7]. La cual es una excelente herramienta para lograr la aplicación concreta de las compras publicas sostenibles en el sector sanitario.

 

 

[1] Abogada, notaria y mediadora (UNC) Especialista en  Derecho Ambiental (UBA) Magister en Gestión Ambiental (UNSAM). Consultora PNUD Proyecto ShiPP (Compras Publicas Sostenibles en salud). Directora de la Revista Ambiental de MICROJURIS ARGENTINA. Coordinadora de la Maestría en Política, Derecho y Gestión Ambiental de la Universidad Austral.

[2] Ver: https://saludsindanio.org/sites/default/files/documents- files/5953/1%29%20Huella%20clim%C3%A1tica%20del%20sector%20salud%20%20Reporte%20en%20espa%C3%B1ol_0.pdf

[3] SAyDS. MSyDS. Plan De Acción Nacional De Salud Y Cambio Climático Versión 1 – 2019. Ver: https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/infoleg/res447-6.pdf

[4] Para conocer en mayor profundidad el mismo recomiendo ingresar a: https://savinglivesustainably.org/

[5] Para conocer en mayor profundidad  recomiendo ingresar a: https://saludsindanio.org/

[6] Salud sin Daño creo la «Red Global de Hospitales Verdes y Saludables», que hasta agosto de 2020, incluye 1.380 hospitales, centros de salud, sistemas de salud y organizaciones académicas y profesionales que representan los intereses de más de 43.000 hospitales y centros de salud en 72 países. En América Latina, la Red Global cuenta con 831 miembros en 14 países, que representan los intereses de 5.600 hospitales y centros de salud. Ver: https://www.hospitalesporlasaludambiental.net/miembros/

[7] Ver Guía en: https://bit.ly/sostenibledeproductossanitarios

Autor

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María Belen Aliciardi

Magister en Gestión Ambiental por la Universidad de San Martín.

Coordinadora de la Maestría en Política, Derecho y Gestión Ambiental por la Universidad Austral.

Miembro del Staff del Observatorio de la Contratación Pública de la Universidad Austral.